"Mi dolor de exilio es tan grande que cubre todo mi cuerpo. Muevo un dedo del pie y sufro". Lejos de casa (novela) vmi

“Minha dor de exílio é tão grande que cobre todo o meu corpo. Movo um dedo do pé e sofro.”Longe de casa ( romance) vmi




Julio Cortázar, el feminismo y el comunismo / artículo de viviana marcela iriart, Caracas 2004, foto Sara Facio


Julio Cortázar. Foto Sara Facio


En los años 70 y principios de los 80 del siglo XX, los partidos y las personas de ideología izquierdista eran dogmáticos e intolerantes.

Había dos temas que eran tabú y que se castigaban severamente: la denuncia de la violación de derechos humanos en la Unión Soviética y el apoyo al feminismo.

En el primer caso, decían que era un invento de la CIA. En el segundo caso, un invento del imperialismo para dividir la lucha de clases.

Si alguien de la izquierda se atrevía a hablar de un tema o del otro, eso significaba la expulsión, la condena social y política: convertirse en un contrarrevolucionario. No había espacio para las opiniones divergentes en aquellos tumultuosos años.

Cortázar,sin embargo, ejerció su derecho a la libertad y opinó sobre lo que no se podía opinar.

En la entrevista que le hice en Caracas en 1979, cuando le pregunté sobre el primer tema, respondió:

Yo creo que es positivo que se denuncien las violaciones de derechos humanos ocurridas en países socialistas, en la medida que se tenga total seguridad de lo que se denuncia. Porque, cuando se habla de violación de derechos humanos en esos países por principio, examino con mucho cuidado el expediente, porque sé de sobra hasta qué punto la información del imperialismo reforma, cambia y modifica las cosas. (....) Pero cuando en Rusia y en los países de la órbita socialista hay flagrantes violaciones de derechos humanos, yo personalmente no me callo”.

No callarse tuvo sus consecuencias.

Escribir esto hoy suena ridículo. ¿Cómo alguien podía, en los años 70, ser acusado de contrarrevolucionario por denunciar las violaciones de derechos humanos en los países socialistas, si toda la izquierda sabía que ocurrían?

Así éramos los humanos. Así somos.

Cuando cayó el Muro de Berlín, la izquierda no tuvo más remedio que hacer un mea culpa por su intolerancia. Pero Julio Cortázar ya había muerto.

Sobre el feminismo, en declaraciones dadas en París años más tarde, reproducidas por el diario El Nacional de Caracas, Cortázar dijo: “El surgimiento del feminismo es la revolución más importante del Siglo XX”.

Nadie en los años 70 y 80 podía ser feminista si pertenecía a la izquierda, y mucho menos las mujeres izquierdistas.

Voy a permitirme contar una pequeña anécdota. En 1980 conocí en ciudad de México a dos mujeres argentinas, valientes, espléndidas, inteligentes, llenas de vida. Habían sido guerrilleras, habían estado en campos de concentración, habían pasado la cárcel y ahora estaban en el exilio. Yo tenía veintidós años, ellas rondarían los treinta. No recuerdo por qué dije que era feminista. Una de ellas me miró, casi enojada, y me dijo: ¿Qué estás diciendo?”. Yo la miré sin decir nada, sorprendida por su reacción que no entendía. Pero menos entendí la respuesta de su amiga que, riendo, le dijo: “No le hagas caso. ¿No te das cuenta que es una broma?”

Una broma. Querer tener igualdad de derechos era, en aquellos años, una broma, en el mejor de los casos, o un acto contrarrevolucionario, en el peor.

Lamentablemente, hoy no suena ridículo escribir esto. En los años 70 el feminismo era catalogado como un invento del imperialismo. Hoy, como trasnochado. Es decir, fuera de lugar. Como si las mujeres ya hubiéramos logrado la igualdad de derechos y peleáramos por ellos simplemente porque estamos aburridas.

Por eso fue tan importante que un intelectual famoso y respetado como Julio Cortázar pusiera al feminismo por encima de todas las revoluciones: la rusa, la cubana, la china. Y es bueno recordar que, cuando él dio estas declaraciones, existía la Guerra Fría y esas revoluciones contaban con la simpatía de todas las personas progresistas del mundo. El feminismo, en cambio, era rechazado tanto por la izquierda como por la derecha y el centro.

Seguramente porque Cortázar se atrevió a tener su propia opinión sobre esos dos temas es que no recibió el Premio Nobel de Literatura. Uno más uno igual a castigo.

En aquella entrevista en Caracas, Cortázar también dijo: Bueno, claro que me molesta ser requerido más para dar opiniones políticas que literarias, porque soy un animal literario”.

Por eso, para que lo político no nos haga olvidarnos del maravilloso escritor, quiero terminar esta nota dando cuatro sugerencias a las y los nuevos cortazianos:

1) Que lean el libro de cuentos “Final de juego”. (“Rayuela” doy por sentado que ya la leyeron)
2) Que lean la novela “Los Premios”.
4) Que escuchen a Susana Rinaldi, esa artista genial que tanto amó Cortázar y que le inspiró esos versos que dicen:


"No sé lo que hay detrás de tu voz.
Nunca te vi, vos sos los discos
que pueblan por la noche este departamento de París.

Te busqué en Buenos Aires, pero sabés seguro
cuántos espejos de mentira te hacen pifiar la esquina,
cómo después de andar de bache en bache
acabás con ginebra en un boliche
murmurando la bronca del despiste.

No sé, ya ves, ni cómo sos,
tengo las fotos de  tus discos, gente
que te conoce y te escribe,
paredes de palabras con glicinas
y vos detrás inalcanzable siempre.

Y esto que digo de Susana
es también Argentina donde todo
puede esconder la estafa, si no sabemos ser
como el farol del barrio, o como aquí sus tangos,
vigías de la noche y la esperanza".


Pero eso sí, primero leen a uno y después escuchan a la otra o viceversa. Porque los genios se disfrutan de a uno.

Caracas, 2004

Nota
Este texto fue escrito a solicitud de una revista digital que iba a realizar un homenaje a Cortázar.

El artículo, y parece broma pero no lo es,  fue rechazado porque hablaba de feminismo.

No quiero decir  el nombre de la revista porque estaba dirigida por una persona que había sido solidaria conmigo y la solidaridad nunca la olvido, siempre la agradezco. 



En 2004 el feminismo todavía seguía siendo una mala palabra en América Latina. No así en Estados Unidos, donde el artículo fue publicado por diferentes revistas digitales, 84 años después que las feministas lograran el derecho al voto después de ser  perseguidas, encarceladas, encerradas por la fuerza en manicomios, torturadas. El resto de los derechos no les costó menos esfuerzo y aún continúan luchando.

16 de mayo de 2013

¡BRAVO JULIO CORTÁZAR ! 



Homenaje a 100 años de su nacimiento y 30 de su partida: 
26 Agosto 1914 - 12 Febrero 1984 / 
Homenagem aos 100 anos de seu nascimento e 30 de sua partida:
 26 agosto 1914 - 12 fevereiro 1984







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